sábado, 30 de octubre de 2010

Día 25 – Kaikoura-Picton

Día 25 – Kaikoura-Picton
Los chicos en la playa esperando que venga el barco.
El barco de Whale Watch, este es el que nos seguía para encontrar las ballenas.


Al día siguiente, después de desayunar Julio se fue a comprar los tickets del barco y nos dicen que hasta que no llegue el capitán a puerto no sabremos si Zoe puede subir, pues para que ella suba la mar debe de estar muy serena. A las 11 vamos a por los tickets y nos dicen que sin problema, que todo va bien... una hora en el barco escuchando vomitar a diestro y siniestro y cuando paró el barco el capitán sacó un sonar, yo ya tenía suficiente con lo del sonar, pero todavía podía ser más maravilloso, después de un par de idas y venidas de acá para allá, una preciosisíma ballena (más bien cachalote) de grande como el barco más o menos, subió desde las profundidades, respiró durante unos diez minutos y se volvió a sumergir con su precioso movimiento de cola. ¡¡¡¡¡¡Los pelos como escarpias!!!!!! que exageración, que cosa más preciosa.
El capitán del barco busca las ballenas con su equipo super técnico lleno de cinta aislante.
La esperada cola del cachalote que vimos con mucha admiración.


El pequeño video de la respiración del cachalote, perdonar los movimientos pero es la emoción de no querer perdernos nada.
La respiración del cachalote, de 300.000  ejemplares mas o menos hace 40 años  que habían a los 5.000 que quedan.

la familia Bufeta en cubierta antes del avistamiento...
Este es el cachalote o sperm whale, visto bajo el agua (obtenido a través de wikipedia).

A la vuelta Zoe se quedó dormida y la pobre se despertó para unirse al grupo de los vomitones, ¡Angelica!, con lo preciosa y lo buena que es... vomitó hasta las papillas, pero eso sí después de eso se volvió a dormir y se despertó con un hambre atroz, como si hubiera sido un sueño. Volvimos al camping y emprendimos el camino hacia Picton
Parte del precioso playground del parque del puerto de Picton.

Cuando llegamos a Picton una vueltecilla por el pueblo-puerto merendamos en una hamburguesería y nos fuimos a que los nenes se comieran la hamburguesa a uno de estos maravillosos parques que les reservan a los niños. A ver cual de los parques es mejor, cada uno que ves crees que es imposible que haya otro mejor, pero el siguiente siempre es todavía mejor. Alucinante.
Otro punto de vista del parque, el barco pirata.

Aquí la gente va sin zapatos a los supermercados, al colegio, al trabajo...y en cada parque hay unos zapatos de un niño que se los dejó, a saber cuando y cuando se dio cuenta que se los había dejado.
La Anica tan guapa y graciosa como siempre en el Camping.


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